Para muchos niños, la Navidad es sinónimos de regalos, dulces, luces y fiesta. La ilusión es parte del encanto que entraña esta celebración, pero debemos tener cuidado con el riesgo de eclipsar el significado más profundo: el nacimiento de Jesús. Con él nace la Unión, la generosidad, la gratitud, el amor al prójimo...NACE LA ESPERANZA.
Como colegio y como familias, tenemos la hermosa misión de educar no solo la mente, sino el corazón. Vivir una Navidad cristiana ayuda a los niños a comprender que el amor, el respeto y la fe son valores que se practican todos los días. La infancia es un momento clave para interiorizar valores que perdurarán toda la vida. Sin nuestra guía, los niños pueden ver la Navidad como una temporada para acumular en lugar de compartir.
Esta época tiene un "magnetismo de valores": los adultos solemos estar más sensibles a la generosidad, la unión y la gratitud. Esto nos brinda una ventana de oportunidad para mostrarnos coherentes con el mensaje que damos. Además, la Navidad puede ayudar a los niños a conectar con algo más grande que ellos mismos: el sentido de comunidad.
Aprovechemos también para reflexionar con ellos sobre le consumo responsable y el valor del dinero, ayudándoles a construir una identidad equilibrada y consciente, valorando otro tipo de regalos como jugar juntos, leer, cocinar o salir a la naturaleza, creando recuerdos duraderos. Así evitaremos el síndrome del niño hiperregalado que tantos problemas emocionales está provocando en nuestra infancia.
Os facilitamos esta infografía que os puede ayudar a elegir mejor los regalos para incluir en la carta de Reyes.
!!FELIZ NAVIDAD!!

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