Vivimos en una sociedad diversa, en la que cada persona tiene su propia forma de ser, sentir, pensar y relacionarse con el mundo. Por eso, uno de los aprendizajes más importantes que podemos ofrecer a nuestros niños y niñas no aparece únicamente en los libros de texto: aprender a respetar a los demás y comprender que ellos mismos también merecen respeto.
Educar en el respeto es mucho más que enseñar a decir "por favor" y "gracias". Es ayudar a los niños a descubrir que nuestras palabras y acciones pueden contribuir a que quienes nos rodean se sientan seguros, aceptados y queridos. Pero también, de la misma manera, educar en el respeto es enseñar a nuestros niños que su dignidad importa tanto como la de cualquier otra persona. Que pueden defender sus ideas sin despreciar las de los demás, poner límites sin agredir y pedir ayuda sin sentir vergüenza.
Queremos que crezcan siendo personas capaces de cuidar,
comprender y acompañar, pero también de reconocer su propio valor y proteger su
bienestar.
En el blog de Ana Isabel Fraga podemos encontrar un listado de propuestas para trabajar tanto en las familias desde casa, como en la escuela. Como bien dice ella: " No respetar a los otros trae comportamientos que ningún padre quiere para sus hijos, pero no respetarse atrae situaciones que ningún padre quiere para sus hijos".



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